A mi Mamá

 “Todo lo que soy, o espero llegar a ser, se lo debo a ese ángel que era mi madre”.

Abraham Lincoln.


“Pasa a despedirte de tu mamá”

La frase que le puso fin al mundo que existía desde que nací. 

La otra mitad de mi vida se iba.

La sensación de desamparo tan horrible que me acompaña desde ese día.

Sin familia.

Con casa pero sin un hogar.

3 años sin poder abrazarte y besarte. Sin poderte decir lo que me pasa o cómo me siento para que me des un consejo o simplemente me consueles.

3 años sin tu alegría contagiosa, tus ocurrencias. Incluso extraño tus regaños.

3 años sin sentirme hija.

3 años sin tu amor.

Ya sabes cómo fue el 2025. El tercer año más doloroso para mí. Luchando día a día. Probando mi resistencia cada segundo. Sacando ánimos de donde no tenía para vivir.

Lo único positivo de que no estuvieras aquí, es que ni tú ni mi papá vieron como ese me dejó la vida hecha mierda. No fueron testigos de mi estupidez y esa "felicidad" de mentira. Les fallé cómo me criaron como su hija.

Cada día te pido que me ayudes a seguir adelante. Y darme la fuerza y determinación para no rendirme.

Me ayuda mucho. Pero que no estés físicamente me destroza el alma. Seguro que hubieras hecho la diferencia. Todo sería más ligero. Como solo tú lo conseguías: con ese amor infinito y esa comprensión ilimitada, hacías que desapareciera el dolor y la tristeza.

Tenías el don de curarme y hacerme sentir feliz.

Ni modo, esto es lo que hay.

Voy a seguir intentándolo a diario hasta donde la vida me dé. Cómo tú me enseñaste.

Si mi papá fue el creador de mi carácter, tú lo fuiste de mi corazón. Trato la mayor parte del tiempo de seguir tus enseñanzas. Pero a veces la gente no coopera.

Intento cada día ser la mejor y buena persona posible. Solidaria, empática. Ayudando al desfavorecido y a los marginados. En resumen, intentar ser como tú: la mejor amiga, confidente, guía, leal, respetuosa y la mejor madre.

Algo muy complicado, eres única en irrepetible. Incluso para mí, que fuí criada por ti.

Espero que a partir de este año la cosa cambie.

Pero con éste inicio, no sé si pinta para bien. Lo difícil no es salir de estos malandros, sino lo que viene después. Ahí es donde todo se puede ir al carajo.

Sé que tengo que llenarme de valor para enfrentar esta situación sola, pero tengo miedo. Muchísimo miedo.

Ya se verá...

Hace unos días soñé con Camilo. Espero que esté contigo ese loro loco. Me lo cuidas hasta que yo llegue. Me hace tanta falta esa cosita con plumas verde.

Y mañana felicita a mi papá de mi parte por su cumpleaños (fuiste bien impertinente en marcharte de este mundo un día antes, para que yo viva 48 horas seguidas de sentimientos revueltos, que este 2026 serán 72 y contando...)

Aún recuerdo cómo te abracé con todas mis fuerzas ese día y te rogaba que no te fueras. Hasta que escuché el último latido de tu débil y cansado corazón.

Con el tiempo transcurrido, espero que te hayas ido en paz y no con la angustia de no poder cumplir mi petición. Perdóname. El desespero, el miedo y la tristeza me hicieron perder las perspectivas de lo inevitable.

Recuerdo cómo si fuera ayer todos los procedimientos que te hicieron. Me imagino tu sufrimiento y dolor, no tenías lugar de donde extraerte la sangre o ponerte las vías intravenosas. Tenías los brazos todos maltratados. Alimentarte por sonda. Intentar con nuevos y más potentes medicamentos y terapias. Todo lo que la ciencia tenía disponible.

Constancia de que hicimos todo para que siguieras con nosotros.

No tengo dudas que luchaste con todas tus fuerzas para recuperarte. Ambas y los médicos intentamos con todo lo que teníamos al alcance. Pero tu cuerpo no lo resistió.

Era tu hora. Aunque para mí fue muy pronto.

Y quiero decirte algo que tenía años sin hacer: bendición mamita.

Algún día nos tocará reencontrarnos. Y estaremos juntas para siempre. 

Por favor, aparece en mis sueños. Te extraño mucho. Y así al menos te tengo un rato conmigo.

Te amo más de lo que las palabras pueden decir, mamá ❤️

Comentarios

Entradas populares